El Superclásico dejó algo más que un resultado: abrió un nuevo frente de conflicto. River decidió elevar un pedido formal a la Asociación del Fútbol Argentino para que Héctor Paletta no vuelva a dirigir partidos del club, tras su intervención -o la falta de ella- en una jugada decisiva.
El eje de la polémica está en el último minuto del partido. Allí, un empujón sin pelota de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área de Boca encendió las protestas de todo River. En campo, el árbitro Darío Herrera interpretó que no hubo la intensidad suficiente para sancionar penal. Desde el VAR, Paletta ratificó la decisión y no lo convocó a revisar la acción.
Esa omisión fue el detonante. En Núñez consideran que hubo un claro perjuicio y que el VAR debió intervenir. La bronca se trasladó incluso al césped: Martínez Quarta encaró a Herrera con una frase directa y cargada de reproche. “No me deja jugar a la pelota, es penal. Me extraña de vos que vas al Mundial”, le dijo en pleno partido.
Ya en zona mixta, el defensor reforzó su postura. Según su versión, Blanco nunca intentó disputar el balón y fue directamente al contacto, lo que, para River, convierte la acción en una infracción clara.
Sin embargo, desde el arbitraje la lectura fue distinta. Federico Beligoy, Director Nacional de Arbitraje, respaldó públicamente a Herrera y calificó su actuación con “8 o 9 puntos”. En la misma línea, trascendió que otros árbitros, como Fernando Rapallini, coincidieron con la decisión de no intervenir desde el VAR.
El contraste de posturas profundizó la grieta. Mientras River formalizó su reclamo y espera una respuesta de la AFA, el arbitraje argentino cerró filas en defensa de su equipo.